LOS BOSQUES….


Se puede definir como "bosque es toda aquella superficie de tierra en donde se hallan creciendo asociaciones vegetales

, predominando árboles de diferentes tamaños que han sido explotados o no, capaces de producir madera u otros productos;

 influyen en el clima y en el régimen hidrológico y además brindan protección a la vida silvestre."

Los bosques cumplen importantes funciones ecológicas, entre las que están:

 

  • Regulación del agua.- Las masas forestales retienen el agua de lluvia. Así facilitan que se infiltre al subsuelo y se recarguen
  • los acuíferos. Asimismo disminuyen la erosión al reducir la velocidad del agua y sujetar la tierra, y rebajan el riesgo de inundaciones
  •  tanto por la retención de agua que hacen como al impedir el arrastre de sedimentos que aumentan el volumen de las avenidas
  •  de agua y las hacen más peligrosas.
  • Influencia en el clima.- En las zonas continentales más del 50% de la humedad del aire está ocasionada por el agua bombeada
  • por las raíces y transpirada por las hojas de la vegetación. Cuando se talan los bosques o selvas de áreas extensas el clima se hace
  •  más seco.
  • Absorben dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.- En el proceso de fotosíntesis los árboles, como todas las plantas,
  • toman CO2 de la atmósfera y devuelven O2. En el momento actual esta función tiene especial interés porque colabora a frenar
  •  los efectos negativos del exceso de emisiones de CO2 de origen humano que están provocando el efecto invernadero. Se suele decir
  •  que los bosques son sumideros de dióxido de carbono o, también, los "pulmones" de la Tierra, por este papel que cumplen en el ciclo
  •  del carbono.
  • Reservas de gran número de especies.- Los bosques naturales ofrecen multitud de hábitats distintos por lo que en ellos se puede encontrar una gran variedad de especies de todo tipo de seres vivos. Por eso se dice que son las principales reservas de biodiversidad, especialmente la selva tropical y, como veremos, tiene mucho interés, desde muy diversos puntos de vista, conservar la máxima biodiversidad en nuestro planeta.
  • Acción depuradora.- Distintos contaminantes de la atmósfera y las aguas son retenidos y filtrados por los seres vivos del bosque. Y considerando también como contaminación los ruidos y la agitación que generamos en nuestra civilización, son también fuente de paz
  • para el espíritu humano y lugar de reposo para muchas personas.
  •                                     

En todo el mundo, la cobertura boscosa ha sido talada, fragmentada, degradada o reemplazada, y obviamente esto influye en todas las funciones nombradas anteriormente.

 Allí, muchas poblaciones de plantas y animales están perdiendo su viabilidad a largo plazo por fragmentación y erosión genética. Hasta en los países donde la cobertura boscosa es estable o se está incrementando, ecosistemas

únicos de bosques maduros están siendo reemplazados por bosques secundarios y plantaciones.

Los bosques fragmentados se han vuelto más susceptibles al fuego de lo que jamás se hubiera pensado: decenas de millones de hectáreas

 que normalmente eran resistentess al fuego han sido destruidas por infiernos catastróficos en el Amazonas, América Central, Indonesia,

Africa Occidental y Madagascar.

            

  

 

 

Algunos de los ecosistemas mas preciosos de la Tierra están sufriendo daños que amenazan de forma importante su integridad. La selva tropical disminuye constantemente su extensión al ser talada y

 quemada. Los bosques templados se encuentran enfermos en grandes áreas de todo el mundo.

 Muchos suelos están en peligro de desertización por la excesiva erosión y su mal uso. Estas y otras realidades de nuestro planeta son fenómenos lo suficientemente serios y graves como para alertar

 a la sociedad humana a que ponga los medios necesarios para frenar el deterioro.

 

Causas y consecuencias de la destrucción

Hasta mediados del siglo XX la destrucción de bosques en el mundo se producía casi exclusivamente en las zonas templadas.

 Pero en las últimas décadas los bosques tropicales han sufrido una tala masiva y una fuerte degradación. Alrededor de 20 millones de hectáreas de estos bosques son talados o dañados cada año.

 

La destrucción de los bosques se está produciendo por varios motivos. En Latinoamérica se cortan

para hacer pequeñas granjas y ranchos de ganado. En Asia la preparación de nuevos terrenos

 para la agricultura es la principal causa de desaparición de la selva, y en Africa la obtención de

 combustible y la preparación de pequeñas granjas son los principales motivos. También en

muchas ocasiones desempeña un papel muy importante el comercio de maderas entre los países

en vías de desarrollo y los desarrollados. Pero principalmente, se debe destacar el papel negativo

que están cumpliendo las grandes plantaciones forestales como causa directa de deforestación.

Estas plantaciones, promocionadas como "bosques plantados", en realidad no sólo no son bosques, sino que se trata de cultivos

cuya implantación es generalmente precedida por la corta del ecosistema forestal nativo y su sustitución por agrosistemas, como

son los monocultivos a gran escala de especies exóticas. Por ejemplo, en Chile, las políticas del gobierno estimulan la tala de

bosques milenarios originales del país para abrir paso a plantaciones de especies exóticas. Como resultado, los bosques de

araucaria prehistóricos y los árboles vivos que ocupan el segundo lugar en antigüedad en el mundo, los alerces, están en peligro.

En los países desarrollados son otras las principales amenazas de los bosques , en este caso, los incendios, las plagas y

 enfermedades y la contaminación atmosférica. Por ejemplo, en Alemania se comenzó a observar, en los primeros años de

 la década de 1970, que muchos árboles perdían vigor, las hojas se decoloraban y caían prematuramente y la debilidad de la planta

 facilitaba el que las heladas, el viento o los insectos u otras plagas terminaran matando al árbol.

 

 

El fenomeno ataca a algunas especies con más fuerza que a otras. Las coníferas, como pinos,

abetos, Piceas, etc. son las más afectadas, debido a su larga vida y a que al tener hojas perennes acumulan contaminantes a lo largo de todo el año, aunque también algunos bosques de hayas

han sido dañados. Los bosques situados en zonas altas también son más dañados, probablemente

porque están mucho tiempo dentro de nieblas y nubes que agravan la acción de la contaminación

sobre la planta. Las observaciones en Alemania continuaron y se comprobó que para 1982 un 8%

de sus bosques estaba dañado y en un estudio hecho en 1985 se señalaba que alrededor de la

 mitad de sus árboles mostraban síntomas de decadencia, más o menos grave.

Los árboles también son amenazados por causas más "naturales", como plagas y enfermedades. Sin embargo, las plagas y

enfermedades han existido desde que han habido bosques, y estos no han empezado a deteriorarse hasta que fueron amenazados

por los humanos.

Cuando se presentan en grandes cantidades, los insectos pueden matar a los árboles, muchas veces debido a que

se comen las hojas. Las enfermedades pueden eliminar poblaciones completas de una especie arbórea. Por ejemplo, en los

bosques del Este de Estados Unidos, todos los grandes árboles del castaño americano fueron muertos hasta sus raíces.

Sin embargo, la marchitez que los mató no existe naturalmente en América del Norte; fue traida accidentalmente por humanos.

Algunas especies, cuando son sacadas de su hábitat natural e "introducidas" en un área nueva por humanos, pueden ser

sorprendentemente destructivas. Cuando los insectos son introducidas, a veces, accidentalmente; sin enemigos naturales,

se reproducen rápidamente hasta llegar a ser poblaciones casi epidémicas, comiendo grandes cantidades de hojas de los árboles

y otras plantas. Algo parecido ocurre en el Parque Nacional "El Palmar" en Entre Ríos, Argentina, donde el Paraíso, una especie

arborea Procedente del Sur y Este de Asia introducida por los humanos, compite con las Palmeras Yatay nativas del lugar.

 

Las causas de la destrucción de bosques son variables, pero detrás de las actividades más

obvias que ponen en peligro las fronteras forestales del mundo existen las causas indirectas:

Economías y consumo en crecimiento, crecimiento de la población y de la demanda de tierras,

mala política económica, decisiones políticas erradas, corrupción y comercio ilegal; y pobreza y

 carencia de tierras.

Para los pueblos que habitan los bosques o que dependen de los mismos, la destrucción de los bosques implica la pérdida de sus

 posibilidades de sobrevivencia como culturas autónomas. Para ellos, el bosque constituye su hogar y les provee de alimentos y

 todos los elementos materiales y espirituales que aseguran el mantenimiento de la vida de la comunidad a largo plazo. La

desaparición del bosque trae aparejada la pérdida de todos esos elementos y por ende la desnutrición, el aumento de las

enfermedades, la dependencia, la aculturación y en muchos casos la emigración y la desaparición de la propia comunidad.

 

Dado que los bosques aseguran la conservación del agua, de los suelos, de la flora y de la fauna, su eliminación también acarrea, entre otros, graves impactos tales como la ocurrencia de grandes inundaciones, el agravamiento de las sequías, la erosión de suelos,

la consiguiente contaminación de los cursos de agua, entre otras cosas. Tales impactos perjudican la vida y salud de las

poblaciones de la región, así como sus actividades productivas como la agricultura, la cría de ganado, la pesca, etc.

 

Pero a escala global, una de las consecuencias mas graves, los bosques cumplen importantísimas funciones en materia

climática y su desaparición afecta a la humanidad en su conjunto. Por un lado, la enorme masa vegetal de los bosques

ayuda a regular el clima global, tanto en materia de precipitaciones como de temperatura y régimen de vientos. Por otro lado,

constituyen un enorme reservorio de carbono y su eliminación contribuye al agravamiento del efecto invernadero (generado

fundamentalmente por la utilización de combustibles fósiles). Al ser incendiados o cortados, el carbono almacenado durante

siglos en los bosques se incorpora a la atmósfera, aumentando así la concentración de carbono en la misma y agravando por

 ende el efecto invernadero.

 

Además, los bosques tropicales albergan gran parte de la biodiversidad del planeta. Tanto las especies animales como

vegetales tienden a desaparecer junto con los bosques y el ritmo de extinción de especies va en acelerado aumento.

La humanidad en su conjunto se ve entonces afectada, ya que la pérdida parcial o total de los bosques trae aparejada la pérdida definitiva de especies y capital a corto y largo plazo, lo que implica que la humanidad debe tomar resposabilidades éticas y ecológicas para poder salvar no solo a los bosques sino también a  si misma.

                                         

 

Fuente: Eco2site.com

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