LA CRUDA REALIDAD DE HAITI ANTES DEL TERREMOTO


Carlos Loret de Mola.

La guerra entre hermanos es la peor de las guerras. Haití ha aprendido a vivir en estado de guerra civil

En
Haití se comen a los enemigos después de capturarlos, apedrearlos hasta
la muerte, rociarles gasolina y quemarlos con neumáticos. Cuando esto
sucede, la gente se fanatiza, pierde la mirada, grita, salta, canta
fuerte en un ritual vudú que cree que al digerir la carne del enemigo
quien lo hace absorbe también su fuerza.

La guerra entre
hermanos es la peor de las guerras. Haití ha aprendido a vivir en
estado de guerra civil. De pronto alcanza momentos críticos que hacen
de las calles manjar de improvisados francotiradores que asesinan
civiles y periodistas, de pronto parece amainar ante la mirada
vigilante pero insuficiente del Ejército de Cascos Azules.
En 23
años han cambiado 18 veces de presidente. En medio siglo han tenido
tres dictaduras, tres presidencias “de facto”, seis provisionales, una
Junta Militar y siete constitucionales (aunque con cuestionadas
elecciones siempre).

Botín de franceses, que fueron
colonizadores y se mantienen como una minoría blanca y millonaria, que
contrasta con el 80% de la población que es negra o mulata y vive en
condiciones de pobreza.

Poner un pie en Haití brinda una mirada
a África… pero en América: descendientes de esclavos negros africanos,
en miseria económica, desnutridos, analfabetas, desempleados, sin
infraestructura, con altos niveles de mortalidad infantil, sida como en
ningún sitio del hemisferio occidental, dedicados al cultivo de azúcar
y plátano. Es como si la isla se hubiera desprendido del África
subsahariana y se hubiera estacionado cerquita de Cuba, a mil 500
kilómetros de México.

En ese contexto, un sismo de 7 grados
Richter registrado el martes destruyó un tercio del país: cientos de
miles de muertos que permanecen en las calles, miles de heridos para
quienes no hay hospitales porque se cayeron, sin luz para organizar los
rescates, sin agua para salvar vidas, sin teléfonos para coordinar las
acciones de alivio, sin camionetas para transportar la ayuda
humanitaria por las carreteras que no son sino veredas con rocas que
impiden avanzar a más de 20 kilómetros por hora.

Aún cuando
Haití está todavía más cerca de Estados Unidos que de México, las
atrocidades que se cometen en su territorio no merecen la atención de
la Casa Blanca: mientras se mataban y comían en febrero de 2004 cuando
se dio el golpe de Estado contra Jean Bertrand Aristide, el Pentágono
seguía tratando de estabilizar Afganistán y no veía la suya con el
terrorismo en Iraq, mucho, mucho, mucho más lejos que Haití… salvo que
en Haití no hay petróleo, sólo bananas.

Este reportero espera amanecer en Puerto Príncipe.

CRÉDITOS: Informador Redacción / RMP
Ene-14 06:45 hrs

A NINGÚN GOBIERNO LE IMPORTÓ NUNCA LA SITUACIÓN DE HAITI CON ANTERIORIDAD
 , A VER CUANTO TIEMPO DURA LA AYUDA HUMANITARIA ?? ,
…. DURANTE AÑOS NECESITARAN DE NUESTRA AYUDA AL IGUAL QUE EN OTRO MUCHOS PAISES DONDE LAS CATASTROFES CLIMATICAS HAN AZOTADO Y YA NADIE SE ACUERDA….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s